«Las palabras no tienen el poder para impresionar a la mente sin el horror de su realidad.»
-Edgar Allan Poe

mousseux | hommage au Docteur Lecter

encadenado y despiadado,
diseccionas el dolor
transformándolo en arte.
posees la técnica y la perfección
que provoca el deleite de la gente,
y los rumores innecesarios.

la vehemencia de tus actos
es elegante y casi sensible.
todo lo que tocas se vuelve sublime
al mismo tiempo que lo destruyes.

el vino es espumante,
el traje es de tres piezas,
y el objeto de tu lujuria es la carne,
pero nadie sospecha que sea tan literal.

está en tu esencia
la furia de la soledad,
y el intento desesperado
de ser aceptado.

el diablo deja tus mismas huellas
y duerme en tu misma cama.
la forma de aquello que está por venir
es confusa e interesante.

quedarán estupefactos
cuando descubran las sombras
que yacen debajo de ti.
y cuando él se saque la venda,
surgirá la leyenda.

 

582. Pain

Llevo un dolor misceláneo,
subversivo enmascarado,
que corrompe mi motivación.
Un dolor devorador,
tirano y desquiciado
que detrás de escena
exorciza la intención 
utópica de anarquizarme.

Llevo un ejército de paréntesis
para encerrar aclaraciones
y el detalle microscópico
de la forma de tu clavícula.

Llevo el recuerdo
de una conversación de antaño,
y de una mirada clandestina
en el momento exacto. 

Llevo la certeza empírica
de que si la dicha es momentánea,
la locura siempre 
va a anular la cordura.

674. Galaxy

ínfimo, aunque contundente
se dispara el sortilegio
que acciona el alboroto.

tu carisma cautivante
está actuando de prozac
y el roce de tus brazos
es filoso para mis entrañas.

los puntos suspensivos
son anestesia 
que amainan el dolor
cuando los arreglas
en forma de constelación…

si tuviera un lienzo en blanco
pintaría una galaxia irregular
para que de ella nazca
una nebulosa púrpura
y poder nombrarla
como vos.

001. Panorama

el panorama anunciaba
otro diluvio
después del arcoíris.

hechizo de chamán
tu discurso fragmentado,
domesticando sutilmente
c
riaturas suburbanas
abrumadas, desesperanzadas.

y así lo hiciste
porque no conocías
otra manera.

Längst verloren. *

reemplazabas todo
con un verde natural,
más un naranja similar
al de las hojas 
que caían a nuestro lado

bálsamo el vendaje
que colocaste 
alrededor de mi ira
mas ahora el dolor
se vuelve salvaje

baila el vals 
una caníbal vacilación
que arrancaría de raíz
cualquier reputación

de manera sofisticada,
en un instante fugaz
l
a magia del elixir
quedaría descuartizada

ponzoñosa rémora
aquella regla que me impide
volver a las viejas épocas
en las que acumulaba anécdotas

una sinfonía sideral
se sumerge en tus oídos
la pesadilla es tintura azabache
y
 tu mente, imberbe pergamino.



* Perdido hace mucho tiempo.

poema en nadsat*

Estoy bolnoyo y muy besuño.
El chumchum es uschasño
y el rasdrás es chudesño.

En mi yasicca siento crobo
mientras mi schuto rasudoque
crarca como un niño.

Un nadsat nadmeño
cuyos vidrios reflejan straco,
se aparece en mi sueño.

Me da un soviet:
no te quedes snasnut,
sin slusar mi rascaso.

El málchico chumla
y gobora de sus puglios y silaños:
Con el correr de los años,
se ha vuelto starrio.

Le pregunto si lo conozco, 
y me scasa que es mi drugo
y ahora 
es plenio de mis meselos.

Entonces,
entonas una warble
que no puedo copar.
Vellocet para mis ucos,
es de tu golosa, el svuco.


————————————————————————————————————————

Estoy enfermo y muy loco,
el ruido es terrible,
y el enojo es extraordinario.

En mi lengua siento sangre
mientras mi estúpido cerebro
grita como un niño.

Un adolescente arrogante,
cuyos ojos reflejan horror,
se aparece en mi sueño.

Me da un consejo:
no te quedes dormido
sin escuchar mi historia. 

El muchacho murmura
y conversa de sus miedos y preocupaciones:
c
on el correr de los años 
se ha vuelto viejo.

Le pregunto si lo conozco,
y me dice que es mi amigo
y ahora es prisionero de mis pensamientos.

Entonces,
entonas una canción
que no puedo entender.
Droga para mis oídos,
es de tu voz, el sonido. 


*
Escrito en nadsat, el idioma de La naranja mecánica

Abismo.

Sobre tus mejillas
el frío se hace tinta
a lo largo de tu rostro,
se escribe una verdad.

El mañana se enredaba en mí.
F
estejaba entre cotillón.
E
l abismo siempre será
utópico e insensato
dentro de nosotros.

El hoy se enredaba en vos.
Festejabas entre serpentinas.
E
l tiempo siempre correrá
lento e imposible
dentro de nosotros. 

Tus ideales se vuelven pesadillas
y a lo largo de tu piel
se extienden tajos etéreos.

(Bifurcación de cicatrices en tus brazos,
en diseños infinitos dibujadas,
rayas como manantial de trazos,
que quedan lúgubremente marcadas.)

El ayer se enredaba en mí.
Moría en aquello que no dije.
L
as sombras siempre correrán
veloces e implacables
dentro de mí.

Tu alegría se hace astillas,
y a lo largo de tu rostro,
se incrustan lágrimas
y tus palabras sangran 
nobleza y honestidad.

Acuarela.

Centinela de mis sentidos,
devuélveme el tacto,
concédeme un par de ojos nuevos,
y una lengua a estrenar 
para tomar café otra vez.

Entrégame el frenesí necesario
para disfrutar la melancolía
que se anida y entrevera en tu semblante.
Otra vez.

Ventrílocuo de ilusiones,
escapa de este campo 
plagado de inocencia
y haz que, con el amanecer, 
llegue tu ausencia.

Escucho tu advertencia en la distancia,
como murmullo de pincel en acuarela,
síntoma de una futura pintura,
que manifestará las grietas y defectos de mi alma.

Espeluznante alarido desesperado,
éxtasis de la desolación
que, acariciando la soledad,
se apodera de mi ser
y las gárgolas que rodean mi oscuridad.

Decadente centurión, 
con tus brazos rozas mis sentimientos
tu armadura contrarresta mi debilidad,
y tu escudo me protege de mí misma.

Ancestral es la tristeza que destella 
el laberinto indescifrable en tus pupilas
que vuelve inexorable tu calma.

Estás atrapado en mi oscuridad,
y luego caes.

Otra vez.

Disarmonia Mundi.

De tu sombra, el arquitecto
y de tu serenidad el conservador,
darle al atardecer un oscuro efecto
y a tu debilidad, un gris resplandor.

Desquiciada carcajada en la distancia.
Seda susceptible tu eterno silencio,
en el que se acurruca esa sustancia
que te convierte en un débil necio.

Demencia en el alma, en cada vértice.
Encrucijada de cicatrices rojizas.
Con la fuerza de veinte fénix,
resurgirás de las cenizas.

Escalofriante incertidumbre, 
esa noctámbula presencia extinta, 
arsénico de tu ausencia.
Fragilidad en aquello que pintas,
intentando no volverlo costumbre.

Un canto de sirena en la lejanía,
revolucionario sonido de victoria,
destructora y seductora melodía,
que de inocente se vanagloria. 

Tu voz se eleva al firmamento,
y se oye del mundo su lamento,
cuando pierde su armonía por completo.

vacío.

La elegancia de tu ser,
con un vino añejo la compararía,
si algo de alcohol bebiera,
y selectos pétalos de orquídeas 
serían tu sabiduría,
si algo de flores supiera.

Armonía en los compases de tu rostro,
retumban sobre la almohada,
alas agitadas de una sombría mariposa,
símil a las excentricidades de tu mirada. 

Despedida melancólica
en tonos saturados.
Se retuerce la ciudad,
en gritos que han quedado ahogados.

Enigmático susurro en otoño,
anhelante de primavera,
será verano este invierno,
si derrumbamos la frontera.

Zigzagueantes pensamientos
de una mente majestuosa,
frágil certeza decadente,
de estar viviendo en transparente.